En pleno corazón del microcentro porteño, a pasos del Obelisco, se esconde un refugio para melómanos:
Buenos Aires Récords Store, en Esmeralda 374. No es solo una disquería; es un santuario del vinilo, un espacio donde cada rincón transpira música y memoria.
Apenas se cruza el umbral, el tiempo parece detenerse. El aroma del vinilo y viejos CDs y el suave crujir de las bandejas girando se mezclan con la charla pausada
de los coleccionistas, que husmean con devoción entre bateas repletas de tesoros. Aquí no solo se venden discos: se intercambian historias,
se reconstruyen épocas, se recupera el espíritu analógico de escuchar con paciencia y detalle.
Las paredes están cubiertas de pósters de conciertos míticos, ediciones raras, y portadas que son verdaderas obras de arte.
La iluminación tenue y cálida acompaña la experiencia de sumergirse en este universo paralelo, donde la cultura musical no se consume: se vive.
Buenos Aires Récords Store tiene mística. No por casualidad es punto de encuentro obligado para coleccionistas de todas partes del mundo, y también para quienes se inician en el ritual del vinilo.
Cada disco allí guarda una historia, y el lugar entero vibra con una pasión que solo puede comprender quien alguna vez sintió la magia de colocar una púa sobre un surco.